Es una encantadora pequeña joya situada en el Barri Gótic que se ha hecho una reputación considerable. Es especialista en vino local pero sirve también cava, cervezas y cubatas. El sitio ha conservado su interior de origen. El arco de piedra y ladrillo, y su impresionante bodega de vino le procura un toque rustico y acogedor. Con una botella de vino y un plat mixt de jamón serrano o salchichas acompañadas con quesos y olivas se hará la combinación perfecta. El ambiente sin pretensión es más bien elegante y el personal atento es muy entusiasmado por su colección de vino. La música es tan ecléctica como la decoración, con una mezcla de melodías internacionales que varía según el público y el humor.